Historia de la Congregación

"En una hora de Amor"

HDLM


Fue en una “hora de amor” que la Virgen Madre de las Misericordias le robó el corazón y Monseñor Miguel Angel Builes empezó a desear ardientemente que muchísimos corazones más la amaran tanto como él e hizo la promesa de construirle un templo en su honor que desde la idea inicial llevó el nombre de Basílica. Bendita la “hora de amor” en la que se agotaron los recursos para la construcción material de dicho monumento mariano porque su intrepidez no se dio tregua y rotundamente decidió construir la BASILICA HUMANO DIVINA en honor de la Madre de las Misericordias: La Congregación de Hijas de Nuestra Señora de las Misericordias, que cuenta ya con 56 años proclamando con María las Misericordias del Señor.

NUESTRAS FUNDADORAS

El 11 de octubre de 1951, 10 jóvenes llamadas una a una  en diversos lugares de la patria por el Dueño y Señor de la historia, se aprestaron a reunirse con Monseñor Miguel Angel Builes, Fundador.  Fue un grupo de jóvenes valientes, decididas y generosas que oyeron el “Ven y sígueme” del Maestro y sin arredrarse ante las dificultades del camino, las angustias y dudas de todo comienzo, se hicieron presentes en Santa Rosa de Osos.

Hasta sus casas y hasta sus corazones, llegó el eco de las palabras de Jesús “Todo aquel que dejare padre, madre, hermanos, campos y heredades por amor a mí y del Evangelio, recibirá en esta vida el ciento por uno y la vida eterna en el otro” Mc. 10, 29.  Por eso llegaron a constituirse con Monseñor Miguel Angel Builes en fundadoras de una obra cimentada en la fe que mueve montañas, en la esperanza que sabe muy bien de “quien se ha fiado”, en la oración confiada y ferviente en la amorosa providencia del Padre Dios que cuida hasta de las aves del campo y en la intercesión poderosa de María, Madre y Señora de la Misericordia. 

A esto habéis venido, les dijo Monseñor Builes en el discurso de fundación: “ a constituiros en basílica humano – divina, crepitante de fe, plena de esperanza, capaz de amar de verás”.  Nuestra Congregación es el fruto de la oración del Fundador, de su fe y de su esperanza genuina, de la respuesta llena de amor, a una necesidad de la Iglesia como es la catequesis.  Así lo dijo en el mismo discurso de fundación: “enseñad a Jesucristo, en vuestras escuelas y colegios, en las parroquias, en los barrios de las ciudades, en los campos… enseñad a Jesucristo”

El diario de la Congregación se abre así: “el día 8 de octubre a las 2:00 PM, en la casa madre de las Teresitas Activas, que nos esperaban con cariño fraternal, nos conocimos y saludamos llenas de gozo, cinco de las que por la misericordia de Dios y de nuestra tierna Madre fuimos llamadas a fundar la nueva Congregación de Monseñor Miguel Angel Builes: Ana Delina Yañez, Susana Mendoza, Eufrasia Padilla, Isabel Madera y Resfa Medina.  Esa misma tarde  con la Madre Bienvenida de Santa Teresita, designada por Monseñor Builes como superiora, nos trasladamos a la casa que sería la Casa Madre de la nueva Congregación: el antiguo seminario conciliar – Monseñor Builes con anterioridad la había hecho reparar y organizar, adecuándola para presentarla amable y acogedora.

Al día  siguiente 9 de octubre llegaron las señoritas Ana María ramos, Mercedes Romero, Margarita castaño y Leonor Agudelo.  ¡A cuál de todas más feliz!.  El día 10 de octubre llego la señorita Elvira López, completando así el número de 10 con el que se iniciaría la nueva Congregación al amparo de la Madre de las Misericordias.

Octubre 11, día de gran alegría entre el grupo de las diez jóvenes.  A las 2:00 PM fue la ceremonia de inauguración de la comunidad.  Un magistral sermón de Monseñor Miguel Angel Builes en el que esbozó de manera clara y sencilla las finalidades de la Congregación haciendo énfasis en la santidad como meta que deberían alcanzar todos los miembros de su naciente obra y de la catequesis como finalidad de la Congregación:

La historia se ha ido tejiendo con los hilos firmes de la Misericordia de Dios y bajo la dulce compañía de la Madre de las Misericordias.  Hoy hacemos presencia en 9 países y 30 casas que hablan del testimonio intrépido de cientos de Hijas de la Misericordia, que como María somos Madres, Hijas y Profetas de la Misericordia.