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INTERCAMBIEN CORAZONES

 

INTERCAMBIA TU CORAZON"...Recuerdo que ante una imagen del Sagrado Corazón, la que rodeaba de flores en mi alcoba del Seminario Conciliar de Antioquia, celebré un convenio con El y lo realizamos, creo, por lo que yo sentía en mi ser todo entero. En mis ansias de amarlo y hacerlo amar, le decía: “Amado mío, cambiemos corazones y dígnate meter en las cavidades de tu pecho este pobrecito mío, y entre tanto permite que penetre en las cavidades de mi pecho el divino y palpitante Corazón tuyo. Y verás cómo pasará tu sangre divina por mi enfermo pero amante corazón para santificarlo y derretirlo de amor, y entre tanto la sangre de mis venas pasará por tu divino y enamorado Corazón y me encenderás todo mi ser en tu divino fuego”Osadía de este servidor, habrán pensado, al proponer a Jesús semejante intercambio de corazones, como lo han oído en mi anterior hoja; pero obsérvenlo bien: Jesús lo quiere y la teología lo enseña, y la Escritura lo trae en sus textos sagrados y Él lo ha pedido: “Hijo mío, dame tu corazón”. Por lo cual yo no he querido sino hacer más gráfica y más real la entrega de mi corazón para recibir en cambio ese Corazón que tanto ha amado a los hombres, para que

El viva en mí su vida y obre en mí como a bien tenga y por cuenta de El, nunca por cuenta mía, y con toda la amplitud de su inmensa caridad. Si proceden hijos míos de manera semejante, despojados de ustedes mismos para dar lugar al Amado, el Corazón divino de este Amado Señor será el que palpite en su pecho; y vivirá El, no ustedes, su propia vida, haciendo que se anonaden a ustedes mismos para encontrarle a El y sustituir el yo por Jesús" Cf T.E, 28

 

 

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