¿QUIEN LO CREYERA?

¿QUIEN LO CREYERA?

Cali, abril 2020

Hermanas, cada una dentro de la etapa que le ha tocado disfrutar la vida, nunca nos había tocado experimentar una pandemia mundial. Es cuanto nos ha brindado la vida en esta cuaresma que nos presentó la Iglesia y que también por circunstancias fue doble en este año 2020, doble porque así lo debemos vivir, según normas, leyes, decretos y recomendaciones de los diferentes estados del mundo para proteger la vida, mi vida y la vida de los otros.
¿Quién creyera? Nosotras hemos vivido, disfrutado y compartido esta cuaresma y pandemia de un modo muy particular, intensificando la oración fundamento de todo cristiano, celebrando con gran gozo y alegría la Santa Eucaristía cada día; compartiendo algo de alimento a los que se acercan y manifiestan tener hambre no solo del Pan Eucarístico sino el hambre física la que a muchos muchos en el mundo atormenta en este tiempo de aislamiento preventivo o cuarentena por Coronavirus. No logramos ni imaginarnos la multitud de personas que sufren en el cuerpo y en el espíritu por este enemigo al que se le hace la guerra en todo el mundo, para no dejarlo vencer y continuar acabando vidas humanas. Todos los días escuchamos y vemos imágenes de tantos hermanos nuestros de todos los continentes, culturas, colores, razas y edades que son infectados, discriminados, maltratados, si caemos en la cuenta son los Jesús del 2020, no condenados por Anás ni por Caifás por Herodes o Pilatos, sino por un pequeño virus que tiene nombre propio CORONAVIRUS de origen chino.
Así mismo nos hemos unido tanto a la pasión de Jesús en nuestros hermanos que han sido victimas de este enemigo que estamos orando en todo momento por todos: los difuntos, los enfermos contagiados, los que tratan de atacar el mal, los que arriesgan todo por salvar a los hermanos, sin dejar de lado por los que siempre debemos orar, nuestras familias, bienhechores, amigos, nuestras Hermanas de la congregación y por cuantos nos hemos comprometido orar.
¿Quién creyera? Que esto ha movido a muchos a…
Así pues, hemos celebrado todos los días en el oratorio de los Padres Basilianos la Santa Eucaristía, cuatro sacerdotes, y dos religiosas, los domingos se suman tres o cuatro personas.
El domingo de ramos procesión en el patio interior del colegio y caminando hacia el oratorio para seguir con la Eucaristía. Lunes, martes y miércoles Eucaristía como día normal.
Triduo Pascual, al estilo de Roma, sin lavatorio de pies, pero toda la liturgia con gran solemnidad.
Viernes, recorrido del Santo Viacrucis en el templo parroquial con siete personas en la mañana. En la tarde la pasión, Comunión y despedida.
Sábado en la mañana celebración Mariana en el templo organizada por las Hijas de la Misericordia. En la tarde la gran vigilia pascual, con toda elegancia como una gran catedral, empezando por la preparación de todo lo necesario para que no faltare ningún detalle.
Bendición del fuego, procesión por los claustros del convento de los Padres Basilianos, todas las lecturas con los salmos cantados, pregón pascual cantado por el Párroco quien dijo, “quiero hacerlo de pronto por última vez porque mañana no sé si viva o me coja el coronavirus de su cuenta”.
Todos celebramos de modo activo en esta liturgia llena de colorido y hermosa y muy diciente para cada uno y más en este momento en que vivimos todos.
Domingo de Pascua, Eucaristía llena de alegría por esta fiesta que nos permitió el Resucitado celebrar en pequeña comunidad al estilo de la primera comunidad cristiana. Después de la Eucaristía los Padres Basilianos compartimos el desayuno muy fraterno en su casa, invitación hecha el día anterior. Ningún momento dejamos de orar por todos como lo dije antes… es un deber sagrado de orar unos por otros.
Tenemos la confianza en el Resucitado, que resucitará a muchos hermanos: unos que vuelvan al verdadero Dios; otros que lo busquen y se conviertan a Él de todo corazón, reconociendo su poder, amor, bondad y misericordia. Y otros mantenernos firmes en la Fe y con la certeza que vendrán cosas muy buenas. Ya lo vemos: el compartir en familia experiencias diferentes, la solidaridad de muchos, el organizar altares y orar en familia, el enseñar a los miembros de la familia sobre cuanto significa ser cristiano y seguir a Jesús, el seguir la Eucaristía por la TV en la gran semana santa; el fortalecimiento de los lazos familiares y la preocupación de la Iglesia y los consagrados por ayudar al menos con la oración a muchos hermanos ya que el aislamiento preventivo obligatorio nos dice no abusar y menos salir sin algo muy necesario.

 ¿Quién creyera? la naturaleza ha respirado y tomado mas vida, por la limpieza del aire y la atmósfera, menos contaminación, menos movimiento y menos residuos y desechos de fábricas, han proporcionado a cada uno de nosotros respirar mejor.
 ¿Quién creyera? tantos cambios de personas, trabajos, familias y demás, que sentimos el dolor de los hermanos.
 ¿Quién creyera? Hnas. Será que esta doble cuarentena me deja algún mensaje?
 ¿Qué me queda sonando en mi corazón?
 ¿Cómo podré asociar esta pandemia a la gratuidad hoy?

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