SIERVA FIEL, PASA AL BANQUETE DE TU SEÑOR

MADRE MARÍA DONADONació el 8 de noviembre de 1919, en Barranquilla, Atlántico;  hija del Don Fabio Donado del Valle y Doña Antonia Pianeta, fue bautizada en la Parroquia San Roque, Barranquilla el 26 de septiembre de 1920.

Ingresó a la Congregación el 31 de enero de 1952, después de haber hecho su petición al Venerable Miguel Ángel Builes Gómez nuestro Fundador el 31 de agosto de 1951 para ser una de las fundadoras de nuestro Instituto de Hijas de Nuestra Señora dee las Misericordias, toda vez que por razones de su labor educativa como docente en el Colegio de las Hermanas Salesianas, no le fue posible estar en el dichoso día de la Fundación.

Ingresó al Noviciado el 17 de enero de 1953 y su primera Profesión fue el 21 de enero de 1955, su profesión perpetua el 19 de marzo de 1955. Celebró sus bodas de plata el 21 de enero de 1980 y bodas de oro, el 21 de enero de 2005.

Fue nombrada por el Padre Fundador como la primera Superiora General del Instituto con solo dos meses de profesión en el año 1955 y reelegida para un segundo periodo en el año 1962 hasta 1967. Fue Maestra de novicias, y prestó sus servicios pastorales en las Comunidades de: Soledad, (Atlántico) Amaluza ( Ecuador) Paispamba (Cauca), Carrizal y Hogar Mariano (Barranquilla), Siete de Agosto (Bogotá), Santa Rosa de Osos como Vicaria General(Antioquia) 1979-1986) a partir de 1994 permaneció en la Casa General en Medellín, (Antioquia) En todas esas Comunidades, construyó relaciones fraternas dentro y fuera, estableció redes de gratitud con múltiples personas, familias de las hermanas, amigos y bienhechores.

A sus 99 años y 9 meses de existencia, la Madre Maria Concepción Donado Pianeta tuvo su pascua de resurrección,  dejándonos un legado de fe, esperanza y amor en el cumplimiento  fiel de sus deseos profundos de santidad y plenitud en su consagración, como lo expresa en la petición  de ingreso a la Congregación que le hiciera a nuestro Fundador.

La Madre María físicamente no está, nos queda aún más vivo su testimonio como una:

  1. Mujer de Evangelio Encarnado, llena del Espíritu de Dios, dispuesta como la Virgen María a donarse para la empresa de las mil hijas que soñara el Fundador hace 68 años.
  2. Mujer consagrada a plenitud desde el amanecer de nuestro Instituto hasta la madurez que alcanzada con ella siempre firme al pie de la cruz. Una mujer formada y formadora de generaciones, que dio solidez a la obra que el Buen Alfarero le confiara para que le perfeccionara sus vasijas para  el vino mejor.
  3. Mujer fraterna que fraternizó y tejió lazos de  serenidad, delicadeza, corrección, silencio y prudencia ¡por qué no decir, heroica!. Ella fue y seguirá siendo un Don de Dios para la Iglesia, para cada Hija de la Misericordia, para la familia MAB, los sacerdotes especialmente, quienes se acercaron a ella como Madre y consejera.
  4. Mujer de servicio incondicional de talante evangelizador, de apertura y de salida a los lugares y personas más vulnerables; su decisión desde los inicios de la congregación, fue preparar y enviar Hijas de la Misericordia a nuevas fundaciones en diversos lugares de Colombia.

Gratuidad y Misericordia a Dios por la “Señora de las 5 estrellas” como era llamada por el Venerable Miguel Ángel Builes, nuestro fundador por su entrega y anonadamiento, por su oración, radicalidad evangélica y dedicación incondicional a su amada Congregación de Hijas de la Misericordia.

Gracias Dios de infinita bondad, por nuestra Madre María, quien fue y sigue seguirá siendo una lámpara encendida al pie del Sagrario, de ella aprenderemos a vivir en fidelidad y obediencia al “Hágase” tu voluntad de Jesús,  y al “Hagan lo que Él les diga” de María, la Madre de Jesús.

!Madre María Concepción Donado Pianeta,  tu pascua eterna nos alcance numerosas vocaciones y el don de la fidelidad a tus hijas!.  Goza de la presencia del Dios Uno y  Trino, de nuestra Reina y Madre de las Misericordias, y Goza del encuentro amoroso de nuestro Venerable Fundador, sean intercesores por siempre de quienes seguimos el camino hacia la bienaventurada eternidad.

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