BRILLARAS COMO ESTRELLA POR TODA LA ETERNIDAD

HNA. MARÍA LUCILA USCÁTEGUI LUNA

"Los sabios brillarán entonces como el resplandor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas por toda la eternidad." Daniel, 12, 3

 

El pasado jueves falleció nuestra querida Hermana Lucila Uscátegui Luna, mujer ejemplar que dedicó su vida Enseñar al que no sabe,  fue la obra de Misericordia que más vivió nuestra querida Hna María Lucila, esta es la primera obra de misericordia espiritual,  y ella le puso su propio  acento al vincular la educación y el amor a Dios y al prójimo.

Enseñó toda su vida, y no lo redujo a los conocimientos, se refirió siempre al hecho pedagógico de hacer que el otro saque lo mejor que lleva dentro de sí y fructifique abriéndose a nuevos aprendizajes. Más que su misión de "enseñar" y "aprender" dedicó toda su vida a "educar" con la palabra y el testimonio.

Viviste de prisa y sin pausa, buscando siempre la Gloria de Dios, el bien de la Congregación y la evangelización al dedicar tu existencia para mostrar a Cristo camino, Verdad y Vida,  sobre todo entre quienes viven más emprobrecidos, abandonados sin conocer al DIOS AMOR Y MISERICORDIA.

RESEÑA BIOGRÁFICA.

Nació el 20 de febrero de 1930 en Bucaramanga - Santander. Hija del Señor Arturo Uscategui y Oliva Luna Bautizada en la Parroquia de la Sagrada Familia el 17 de marzo de 1930.

Ingresó a la Congregación el 5 de marzo de 1957; p asó al noviciado el 25 de marzo 1958.  Realizó su primera profesión el 13 de enero de 1960 y su profesión perpetua el 19 de marzo de 1963. Celebró sus bodas de oro el 13 de enero de 2010.

En sus 59 años de vida consagrada ejerció la mayor Misericordia en las comunidades de: Barranquilla, Santa Rosa de Osos, Cáceres, Aragón, Buenaventura, la Guaira – Venezuela, Apartadó, Ibagué, Medellín.  Prestó sus servicios como maestra de novicias en 1961, Consejera General en el periodo 1998 – 2003. Primera directora del Instituto Superior de Educación y Catequesis Juan Pablo II, rectora y maestra en el Liceo Aragón, Liceo de Cáceres, Hogar Mariano, Carmelita Arcila de Medellín, Colegio Nuestra Señora de las Misericordias de Santa Rosa de Osos y Soacha.

Educadora y formadora de muchas generaciones, en los que dejó la huella de la excelencia y el deseo de superación. Mujer fuerte en su carácter, exigente consigo misma y con los que estaban a su cargo, con el único deseo de formar en ellos valores cristianos según el evangelio y valores cívicos y éticos para ser mejores ciudadanos.

 

DEBEREn cada lugar, dejo un claro testimonio de dinamismo, entrega incondicional, celo evangelizador y amor hecho sacrificio.  La recordaremos siempre por su amor a la educación y a la tarea catequística, a la cuál le dedico plenamente su vida. Como árbol plantado en la fe y la esperanza, aún a sus 89 años, permaneció de pie, sirviendo incansablemente hasta el último día de su vida.

Su testimonio de fe, oración constante, fidelidad, sencillez, austeridad, sacrificio, fraternidad, servicio incondicional, celo evangelizador, prudencia, sabiduría, amor y sentido de pertenencia por la comunidad, serán el mejor legado para nosotras y las futuras generaciones que podrán encontrar en ella, un ejemplo claro de vivir en radicalidad la opción por el reino desde el carisma de la Misericordia.

El Señor la encontró madura en el amor y la recogió.  Ella brilla hoy como estrella en la eternidad, porque esa es la promesa de Dios para los que enseñan a otros a ser buenos. Su pascua eterna nos alcance numerosas vocaciones para continuar extendiendo el carisma de la Misericordia “en las escuelas y colegios, en cada una de las áreas del pensum académico, en la formación de agentes evangelizadoras y en cada rincón donde la Iglesia y el mundo nos necesite. Y alcance también en donde la fidelidad, a las que seguimos en camino hacia la plenitud en la eternidad.

DESPEDIDA MAESTRA HOGAR MARIANO, BARRANQUILLA

Hermanita Lucila, suenan en la Corte Celestial trompetas de júbilo y felicidad, porque llegaste tú, ¡Ángel de bondad! Los que tuvimos la fortuna de gozar de tu presencia y  compañía te recordaremos como un ejemplo de Mujer discreta, prudente, responsable modesta y humilde;  por ser una Maestra formadora, que dejo huellas positivas en las generaciones de estudiantes que dirigiste en el  Hogar Mariano.

Hermanita Lucila, la palabra dice si verdaderamente hemos muerto con Cristo tenemos la fe de que también viviremos con él. Nosotros en tu Hogar Mariano, damos gracias al Creador, por permitirte abrirnos un sendero al paraíso lleno de esperanza y  paz con Nuestro Señor, y guardamos la  ilusión de algún día volver a gozar de tu presencia donde el Padre Celestial!

Hasta luego Hermanita, siempre estarás presente en  nuestros pensamientos, porque cuando una Gran Mujer, sierva de Papá Dios, ha hecho tanto por una Comunidad, descansará en Paz y dormirá por toda la Eternidad!

 

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