VENID BENDITA DE MI PADRE

MUJER CREPITANTE DE FE, PLENA DE ESPERANZA CAPAZ DE TODO AMOR Y ENTREGA

En el marco de la Fiesta Patronal de la Madre de las Misericordias, el Señor nos pide la ofrenda de una de sus amadas hijas: la Hna. Juana Bautista Delfa Arbeláez Medina, ella, como Basílica Humano Divina fue fiel a en lo poco, y hoy el Señor la llamó al Banquete de su Señor.  Fue una mujer consagrada y feliz, que vivió con radicalidad evangélica su consagración religiosa.

Juanita, como afectuosamente le decíamos perseveró hasta su pascua en un gran y apasionado amor a Dios, a su familia, a la Iglesia, al Fundador, a la Congregación, ella, brillará por toda la eternidad por haber dedicado toda su existencia a la educación, evangelización y acompañamiento de muchas generaciones a través del don de su vida, testimonio y enseñanza con entrañas de misericordia.

Reciba Dios nuestra acción de gracias por su vida ofrendada con entrañas de misericordia, a los niños, jóvenes y agentes de pastoral. Paz en su Tumba.

BIOGRAFÍA DE LA HERMANA

HNA. JUANA BAUTISTA DELFA ARBELAEZ MEDINA

 Nació el 30 de septiembre de 1934 en Sopetrán Antioquia, Colombia. Hija del Señor Andrés Avelino Arbeláez y doña María Teresa Medina.  Recibió la gracia bautismal el 30 de septiembre de 1934 en la Parroquia Nuestra Señora de Asunción de su pueblo natal.

 Ingresó a nuestra Congregación el 26 de marzo de 1953 a menos de dos años de su fundación. Inicia el noviciado el 11 de octubre de 1954 y la primera profesión el 15 de octubre de 1956, emite sus votos perpetuos el 25 de marzo de 1962. Celebra sus bodas de Plata de vida consagrada el 15 de octubre de 1981 y las Bodas de oro, el 15 de octubre del año 2005.

 Realizó sus estudios de Básica primaria en Sopetrán y Yarumal, los estudios secundarios en la Normal Nuestra Señora de Fátima Ebéjico, Antioquia. Obtuvo la Licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad Santo Tomas de Aquino, Bogotá. En la Universidad de la Sabana, cursó la Especialización en Dirección y Administración Educativa, posteriormente, en la Pontificia Universidad Javeriana, culmina Ciencias de la Comunicación Social con énfasis en periodismo. Todos los dones y carismas recibidos gratuitamente del Amor de Dios los puso al servicio de la Iglesia, la Congregación y la pastoral educativa con centenares de niños, jóvenes y docentes en escuelas y colegios como Maestra y Rectora.

 Entregó su vida incondicionalmente en diferentes lugares de nuestro suelo colombiano: En el Asilo de Santa Rosa de Osos en su primer año de profesa. Luego comienza su servicio en pastoral educativa en el Colegio Nuestra Señora de las Misericordias, Soledad, Atlántico; en Santa Rosa de Osos, en diversas ocasiones, en el Hogar Mariano, Barranquilla, primera Rectora del Colegio Miguel Ángel Builes de Aragón, Antioquia; en la Normal Nuestra Señora de Fátima en Ebéjico, Antioquia. En el Idem Monseñor Gerardo Patiño en Cáceres, Bajo Cauca. Delegada del Programa para LAICOS en el Instituto Superior de Educación y Catequesis Juan Pablo II; docente del Colegio Nuestra Señora de las Misericordias en Soacha, Cundinamarca.

 Después de culminar una larga etapa de vida en la docencia pasa a prestar sus servicios pastorales en la Arquidiócesis de Ibagué Tolima, como secretaria de Monseñor Flavio Calle Zapata, luego, animadora y ecónoma de la Casa Madre, Santa Rosa de Osos, en los últimos dos años pasa a la Casa de Girardota donde se dedica a escribir la Historia de los 70 años de Fundación de la Congregación, cuyas páginas, algunas  que quedaron en blanco, son testigo de una historia escrita no solo con sus manos y su mente sino ante todo con la sensibilidad y experiencia de vida, guardada en su corazón.

 Fue miembro del Gobierno General y Ecónoma General, en el periodo 1968 – 1973. Quien se ofrendó buscando y administrando los recursos económicos para continuar la construcción de nuestra Casa Madre, acompañada y animada por el querido y amado Padre Fundador a quien amó entrañablemente.  Fue miembro de la Comisión MAB, investigando, leyendo y aportando a los documentos que envió la Diócesis de Santa Rosa y los Institutos MAB, para la causa de Canonización de nuestro Fundador Monseñor Miguel Ángel Builes. Igualmente, miembro elocuente y testimonial del Centro de Historia del Municipio de Santa Rosa de Osos.

 La Hna. Juana se destacó por el don de su inteligencia y capacidad académica, pero, su gran don fue la fe, la vida de oración, amor y fidelidad a Dios, al Fundador y a la Congregación.  Fue inmensa su preocupación por el sostenimiento económico de la Comunidad, aún en estos días de crisis mundial por la pandemia y deterioro de su salud, su pregunta constante era: ¿cómo se está sosteniendo la Congregación? ¿Qué vamos hacer? Porque la amó hasta el final con todo su ser y su profunda sensibilidad humana y espiritual que la hicieron vivir pobre, sufriendo la carencia de recursos desde los inicios fundacionales.

 Hna. Juana nos deja un legado de vida consagrada, que aprendió, vivió y enseñó porque fue fiel y confiada en la Providencia y Gratuidad de Dios, una herencia espiritual recibida del Venerable Fundador y de las Fundadoras.  Era persistente para resaltar con gozo el amor a la Congregación; cómo nos ayudó en estos 67 años de vida consagrada a vivir con radicalidad, su actitud crítica, reflexiva, propositiva, investigativa fueron su gran contribución para mantener viva la memoria del Fundador y de nuestro Instituto; uno de sus talentos y habilidades fue la historia, escrita y narrada. Nos deja entre los muchos escritos, el libro Orar con el Fundador y compilación de escritos de Monseñor Miguel Ángel Builes, los dos de la Colección: “Regreso a las Fuentes”.

 En el Novenario y Fiesta de Nuestra Señora de las Misericordias, en la mañana del 3 de septiembre, Ella, la Reina y Madre de las Misericordias en medio del confinamiento, quiso adornar su Basílica, su templete, con una de sus flores más preciosas. La Madre de las Misericordias con sus manos blancas y tiernas la ha cortado de nuestro jardín, para presentarla al Padre Celestial como ofrenda. Porque la Hna. Juana fue una enamorada del jardín y de las más bellas flores que supo cultivar por todas partes, de manera especial en nuestra Casa Madre.

 Padre Celestial, divino jardinero, con la hermosa jardinera la Virgen María, te la entregamos definitivamente, que sea ella una intercesora insistente y cultivadora de muchas vocaciones para la Iglesia y nuestro Instituto, para la Familia MAB; que continúe intercediendo por todas las generaciones que recibieron el perfume de su siembra y la cosecha madura que hoy disfrutamos todos.

 Gracias Hermana Juana, seguirás siendo esa mujer fuerte y fiel para cada Hija de la Misericordia, para tantas generaciones que ayudaste a cultivar, crecer y madurar. Y de manera especial, para tu querido hermano Baltazar y tu hermana Teresita, sobrinos y demás seres queridos.

Hijas de Nuestra Señora de las Misericordias,

Medellín, septiembre 4 de 2020

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