VIVIÓ Y MURIÓ POR AMOR

La Hna. Rita Giraldo es otra piedra viva de la Basílica Humano Viviente que se ha convertido en piedra fundante por su vida y fidelidad amorosa y sacrificada.  Damos gracias a Dios por su pascua, su vida que bien puede decirse que vivió para amar y murió por amor a Dios, a la Iglesia, a su Familia de Sangre y Religiosa con quienes aprendió a donarse con su entrega evangelizadora dentro y fuera de la Congregación.  Sus amores predilectos fueron los hermanos más pobres y los niños enfermos  de cáncer.

HERMANA ANA RITA GIRALDO OROZCO

-BREVE RESEÑA-

Nació el 8 de julio de 1928 en Manizales - Caldas. Hija del Señor Ramón Giraldo y María Nicolasa Orozco. Bautizada en la Catedral de Manizales el 15 de julio de 1928. Ingresó a la Congregación el 6 de marzo de 1956

Pasó al noviciado el 22 de febrero de 1957 Realizó su primera profesión el 25 de marzo de 1959 y su profesión perpetua el 25 de marzo de 1962.Celebró sus bodas de plata el 25 de marzo de 1987 y bodas de oro el 25 de marzo del 2012.

LOS POBRES, SU PASIÓNEn sus 57 años de vida consagrada ejerció la mayor Misericordia en las comunidades donde fue enviada: Medellín, Hogar Mariano, Casa Madre, Ebéjico, Santa Rosa de Osos, Aragón, Seminario menor de Yarumal, País Pamba Cauca, Aragón, Bogotá, Ciudad de Nutrias - Venezuela, Apartadó, Cali, Guarne, y sus últimos años en la casa de la Misericordia – Medellín. En todas construyó relaciones fraternas dentro y fuera de la comunidad, expresando con sencillez su cercanía con las hermanas, diferentes personas y familia de hermanas.

En sus 91 años de vida, y 57 de consagrada nos deja un legado de fe, esperanza, amor y fidelidad en el cumplimiento de sus deberes, fue un gran testimonio de su entrega y sentido de pertenencia a la comunidad.

La Hna. Rita parte hoy al gozo del encuentro con el Señor, pero queda entre nosotras aún más vivo su testimonio de: Amor y opción por los más pobres, a quienes entrego su vida, su tiempo y sus talentos.  Recordamos su generosa diligencia diseñando ropa para sus “pobres” como ella decía, y entregando con alegría cajas llenas de su trabajo que serían distribuidas entre los niños y niñas más pobres de Cáceres, Apartadó y Cali, entre otros lugares. Así fue tejiendo ella misma su vestido, con el que se presenta hoy resplandeciente, porque vivió a plenitud la obra de misericordia “vestir al desnudo”

Su testimonio de sencillez, austeridad, aceptación de la cruz, fraternidad, delicadeza, serenidad, silencio y prudencia. Su servicio incondicional y presencia evangelizadora, con la simplicidad y sabiduría del Evangelio.  Por lo que fue y seguirá siendo un Don de Dios para la Iglesia y para cada Hija de la Misericordia.

Damos gracias a Dios por nuestra Hermana Rita Giraldo, ella seguirá siendo una lámpara encendida, que nos impulse a vivir en fidelidad y obediencia nuestra consagración. Que su pascua eterna nos alcance numerosas vocaciones para continuar extendiendo el carisma de la Misericordia en la opción por los más pobres, y alcance también en donde la fidelidad, a las que seguimos en camino hacia la plenitud en la eternidad.

Fuente: Secretaría General, Hijas de Nuestra Señora de las Misericordias

 

 

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