SEMILLEROS VOCACIONALES

¿SABES QUÉ ES VOCACIÓN?

Frente a esta pregunta hay muchas respuestas, en este espacio queremos compartir contigo y ayudarte a aclarar tus inquietudes vocacionales, buscamos acompañar tu discernimiento y respuesta al llamado que Jesús te está haciendo.

El concepto de vocación proviene del latín “Vocare” que significa llamado. Es decir vocación es una llamada permanente proveniente de Dios a cada persona, llamada de carácter vital y amorosa, que conlleva a las personas en su condición humana integral y al pueblo en su conjunto a responder libremente a Dios en una misión en medio de los desafíos del mundo.

Las Hijas de Nuestra Señora de las Misericordias te ofrecemos procesos de discernimiento vocacional a través de procesos de acompañamiento que parte de la oración, el testimonio de vida y la pastoral juvenil vocacional. A través de estos procesos de acompañamiento buscamos educar en la fe,iniciación Cristiana), profundizar tu proceso de evangelización y ayudarte en el conocimiento y adhesión a Cristo, a identificarte con El, a entusiasmarte con su mensaje y a comprometerte con su proyecto.

Si buscas ser feliz, responde con alegría y decisión al llamado de Dios y desde tus dones y talentos que El mismo te ha dado mejor, te invitamos a ser parte de los Semilleros Vocacionales y de las jóvenes que siguen el proceso de acompañamiento vocacional especifico.

A través de ellos te ofrecemos:

  • Visita y acompañamiento a las familias
  • Encuentros y convivencias
  • Talleres de conocimiento personal y discernimiento.
  • Formación humana, cristiana y vocacional.
  • Comunícate con nosotras en tu centro de animación vocacional más cercano.

ETAPAS DE UN SEMILLERO

 

¿ QUE ES UN SEMILLERO VOCACIONAL?

Entendemos un tiempo y  espacio dedicado al cultivo vocacional, desde la experiencia de Dios, la animación, el acompañamiento, el discernimiento y la formación de las jóvenes  entre los 13 a 16 años;busca propiciar entre las jóvenes y la comunidad local un vínculo significativo a través de convivencias, encuentros fraternos, procura también, suscitar el espíritu investigativo, la proyección evangelizadora y la profundización en los carismas personales y congregacionales.

Despertar y ayudar a las jóvenes a descubrir la dimensión vocacional de su existencia Presentar con claridad la persona de Jesucristo y sus actitudes vocacionales. Abrir en las comunidades locales y en los encuentros de los semilleros  espacios  para la oración vocacional.  Promover convivencias, retiros, misiones, encuentros formativos vocacionales.

Ayudar a las jóvenes a descubrir la realidad concreta de la Iglesia en los servicios pastorales y participar en ellos.    Favorecer el conocimiento personal de las jóvenes, sus capacidades personales de modo particular  aquellas que construyen Iglesia.  Facilitar una temática que favorezca el conocimiento personal de las jóvenes, sus capacidades y potencialidades.

La Congregación de Hijas de Nuestra Señora de las Misericordias en comunión con las directrices de la Iglesia Latinoamericana con respecto a la Pastoral Vocacional, acoge la propuesta pedagógica de: Sembrar, Acompañar, Educar y Formar a las jóvenes  vocacionales. (Congreso Vocacional Latinoamericano. Febrero de 2011.Costa Rica)

SEMBRAR:

Es el primer paso de un camino pedagógico vocacional. Es evidente que si se quiere cosechar es necesario sembrar; pero sin pretender que sea la misma persona la que realice estas dos acciones, es decir, que la tarea específica de la Animadora vocacional es sembrar más que “cosechar” vocaciones.

ACOMPAÑAR:

El ministerio del acompañamiento vocacional es el ministerio de la humildad que proviene de la libertad en el Espíritu y se manifiesta con el valor de la escucha, el amor,  el dialogo y la esperanza.  Acompañar un semillero vocacional es estar atenta a identificar en todos los lugares y momentos los desafíos y expectativas, por donde antes o después las jóvenes deben pasar con sus interrogantes no expresados, sus inquietudes y deseos de asumir con autenticidad y radicalidad el proyecto de Jesús.

EDUCAR:

Es el tercer momento de la pedagogía vocacional. Educar en el sentido etimológico es sacar afuera el mundo interior de la joven, lo que quizá le queda escondido aun a ella misma y ni siquiera lo sabe. Educar entonces es hacer emerger la realidad del yo, tal como es.

La sinceridad es un paso fundamental, pero no basta, es necesario llegar a la verdad (descubrir la raíz de lo que se siente y se experimenta), pero para hacer esto requiere de una ayuda externa para ver bien el interior. Educar vocacionalmente consiste en conocer los muros y los subterráneos del corazón humano para acompañar a las jóvenes en esta fatigosa peregrinación hasta las raíces del yo.

FORMAR:

Para articular el proceso de acompañamiento se hace necesario  una formación integral que promueva un espíritu abierto, con mirada crítica y un espíritu investigativo, para pasar de una simple información de datos vocacionales a impregnar la vida de experiencias significativas de aprendizaje y vida, que lleve a las jóvenes al reconocimiento – descubrimiento de su ser vocacionadas y de la persona de Jesús; este proceso es fundamental para que  clarifique y concrete su opción de seguimiento en un carisma concreto.

Proponemos trabajar en tres etapas, cada una de ellas con sus respectivos niveles,  los cuales están cimentados en los pilares de la Pedagogía de la Misericordia, a saber: la persona, la comunitariedad, la evangelización y la investigación, con el fin de brindar un acompañamiento y formación significativa que genere en las jóvenes un compromiso serio en su discernimiento vocacional.

  • Etapa 1. Arar.
  • Etapa 2: Sembrar.
  • Etapa 3: Regar.

ARAR:

Esta etapa tiene como propósito profundizar y conocer la dimensión del ser persona, partiendo de su  realidad  familiar, social y cultural, a través de encuentro formativos - reflexivos y acciones significativas que les permitan ir fortaleciendo su conocimiento personal.

SEMBRAR

Esta etapa es propicia para sensibilizar y concientizar a las jóvenes en la necesidad e importancia de vivir en comunidad como una de las exigencias de la Vida Consagrada, esto se logrará promoviendo encuentros fraternos con las jóvenes vocacionales y las hermanas de la comunidad local, dando como resultado compromisos concretos con su entorno social a través acciones significativas.

REGAR

Esta etapa se caracteriza por la germinación de los frutos concretada en la elaboración del proyecto de vida que le permitirá hacer una primera opción por un estilo de vida específico, por tanto, se debe propiciar espacios para el acompañamiento, la oración y el discernimiento, que fortalezca su proceso de búsqueda y clasificación de sus inquietudes vocacionales.

COMUNICATEHna. Beatriz Elena Ramírez Grajales.
Celular: 3103079694

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