APRENDAN EL CATECISMO

CATEQUESIS

LA MAYOR MISERICORDIA QUE PUEDE EJERCERSE EN EL MUNDO

Porque... “El mundo va hacia la catástrofe a paso acelerado y vertiginoso porque no conoce a Dios”...  Hace más de cincuenta años,  lo anunció con mirada profética el misionero y apóstol  Monseñor Miguel Ángel Builes, cuando justificaba la finalidad y carisma de la Congregación de las Hijas de la Misericordia.

Ante el reto de un Plan de Renovación de Vida y Evangelización, desde la “Espiritualidad de Comunión y Misericordia”; es fundamental, soñar, recrear nuestro Carisma y visionar que la mayor misericordia que podemos ejercer hoy, es la catequesis, porque no es creíble una conversión, una renovación, un cambio, en ningún campo, que no tenga principios y fundamentos claros, profundos, auténticos y  definitivos, y si no es desde una catequesis centrada en la pedagogía de la misericordia.

LA CATEQUESIS ES LA MAYOR MISERICORDIA

*  La creciente situación de injusticia  estructural e institucional.  Esta forma parte del neo liberalismo imperante que genera miseria, llegando a condiciones de vida infrahumanas y este no es el plan de Dios. Las manifestaciones y expresiones vivas de pobreza son  comprobables a diario, en cualquier lugar del mundo. Reconozcamos si esta situación de injusticia, no es una pérdida del valor cristiano, que ha sido velado por un sistema de poder imperante que domina y postra a la humanidad sufriente. Es el momento de recuperar el sentido de misericordia, con una tarea catequística, arriesgada y clara conjuntamente con los derechos humanos que vincule explícitamente su anuncio con la dignidad  de toda persona; se hace necesario extraer de la fe y de los valores teologales, toda la capacidad humanizadora.

¿A quién de nosotros no nos consta que el amor, la fe y la esperanza, están agredidos en el corazón humano?.  A través del testimonio de vida, de una acción catequética fundamentada en la Palabra leída en la realidad y en el Libro Sagrado, y de una acción decidida por la justicia y la promoción humana, se pone de manifiesto que no hay fe en Dios sin amor al hermano y que el amor se expresa en hechos de misericordia; muy en claro lo ha dejado Jesús “misericordia quiero y no sacrificios”, Mt. 9,13.

La mayor misericordia radica en propiciar, defender y procurar la dignidad humana y ésta  es: hacer que todos sean hijos de Dios y reconozca su vocación y destino divinos.  Así todas las realidades  creadas comienzan a ser transformadas por la fuerza del Evangelio.  La catequesis es un potencial dignificador de toda vida humana. Por tanto, para Miguel Ángel Builes la Catequesis significaba “ la mayor misericordia que se puede ejercer en el mundo” y funda una Congregación religiosa con este oficio: Hijas de la Misericordia para la Catequesis.

La catequesis para un mundo de excluidosDesde el misterio de la Encarnación se abre el paradigma de la inculturación del Evangelio y por tanto de la catequesis.  Encontramos a Jesús que asume la carne humana en las situaciones concretas de la vida, en solidaridad, libertad y justicia para todos, en él no hay exclusión; su Reino es incluyente, porque su mensaje liberta, transforma y salva; porque la encarnación se realiza para divinizar al ser humano desde su condición, para que reconozca su propia dignidad.  Con su práctica profética, Jesús nos muestra un camino de misericordia, una pedagogía de acogida, escucha, de contemplación de lo cotidiano, no espera que los excluidos se acerquen, es él que los acoge, los llama, los invita y comparte su pan en la misma mesa del amor y del perdón.

Jesús parte de las realidades sentidas por la gente, utiliza el lenguaje de los pequeños y va a lo esencial, siendo modelo de pedagogía catequística, actúa con todos y para todos es su mensaje. Nuestro compromiso es acoger, apoyar, acompañar a los más vulnerables de la sociedad, a cada cultura y pueblo, porque ejercer misericordia exige darse y no sólo dar.

*   Ejercer la mayor misericordia ante una sociedad dividida e individualista. Si la catequesis tiene como finalidad acompañar al creyente en su crecimiento y maduración de la fe en un contexto comunitario – eclesial, durante toda su vida; es prioridad estimular, dinamizar la experiencia del Evangelio en comunidades de discípulos de Jesús, que caminen, rumbo a la unidad en la comunión y participación, compartiendo tanto la acción del Espíritu en su vida como los dones y carismas personales al estilo de Jesús que quiere que los nuevos discípulos de Emaús de hoy, compartan el pan y el vino de la fraternidad y hacer frente a la enorme brecha que ha causado el egoísmo e individualismo social.

*  Ejercer la Mayor misericordia desde la catequesis ante un mundo de infidelidad.  Porque toda catequesis tiene que ser fidelidad a Jesucristo y ésta implica fidelidad a toda persona humana, principalmente al pobre y al marginado, al que ha claudicado del Plan amoroso de Dios. La catequesis tiende a generar comunidades cristianas con identidad y rostros propios en comunión con la Iglesia universal, pero evangelizando el corazón de las culturas, para transformar sus tendencias en auténticos valores, desde la conversión de catequistas y catequizados, respondiendo a los signos de los tiempos, al cambio de estructuras injustas, en el combate a la anti cultura de muerte por una resurrección de nuevas esperanzas.  Si no hay fidelidad a Jesucristo y al hombre de hoy, no hay catequesis transformadora.

Es necesario brindar un contenido de manera íntegra, no mutilado, ni falseado o disminuido, habrá que catequizar sobre la dignidad del ser humano, desde el Plan Creador de Redención, Encarnación y Pascua, donde el ser humano reconozca la tarea de realización integral y haga en sí mismo, el proceso del cielo y de la nueva tierra. Porque Jesús fue fiel al Padre, desde el pesebre hasta la cruz, comparte la vida de los pobres; conoce el hambre, la sed, la privación, la opresión, la amenaza y la muerte.  Pero su acción fue liberadora, de misericordia; la que hoy tenemos que expresar al mundo, si queremos vivir la fidelidad al Evangelio.

*  Ejercer misericordia  mediante la catequesis. Con Hijas de la Misericordia que están presentes entre los proyectos de promoción humana no para asistirlos sino para ayudar a las personas a ser sujetos de la misericordia divina como lo experimentan aquellos grupos de discapacitados en Costa de Marfil, o las minorías éticas en Livingston, Ecuador, Perú y Bolivia, o los jóvenes en las barriadas de Panamá, los centenares de niños desnutridos, abandonados y carentes de pan y de afecto en Alajuela, o los diferentes rincones de nuestra patria Colombiana cuando reciben una porción solidaria del pan partido.

Cuando tantas en nuestras escuelas y colegios encuentran las puertas abiertas para saborear la sabiduría que genera la cultura de la misericordia y se convierten en promotores de justicia y derechos humanos. Cuando somos y hacemos discípulos  formando comunidades cristianas, grupos de vida y experiencia de fe, como en las diócesis y parroquias que hasta quieren llevar el nombre de “misericordia”, porque su impacto llega al corazón y así se quieren identificar.

*  Ejercer misericordia es reconocer aquella presencia de ternura, de acompañamiento de realización de proyectos como otras tantas Basílicas que haría nuestro Fundador y que están siendo signo legible de misericordia, ¿cómo no hacer reconocimiento, diría yo, de aquélla preciosa basílica humano divina y de material, que ha construido la comunidad de Buenaventura en el Barrio Vista Hermosa, con las más humildes tablas y latas de zinc, pero con los corazones más ardientes de esperanza de los desplazados, que superan cualquier obstáculo?.

Hay también una basílica a la misericordia en Agua Blanca, barrio marginado de Cali, cuántas Hijas de la misericordia con sus queridas gentes, construyeron la parroquia en honor a esa Reina que hoy es un taller de promoción humana, sobre todo de mujeres que se arriesgan a dar la vida y se aprestan a una vida más digna, como lo son también las mujeres organizadas en Tulcán, en Aguaytía, en Guatemala, en ejercer misericordia  mediante la catequesis. Con Hijas de la Misericordia que están presentes entre los proyectos de promoción humana no para asistirlos sino para ayudar a las personas a ser sujetos de la misericordia divina como lo experimentan aquellos grupos de discapacitados en Costa de Marfil, o las minorías éticas en Livingston, Ecuador, Perú y Bolivia, o los jóvenes en las barriadas de Panamá, los centenares de niños desnutridos, abandonados y carentes de pan y de afecto en Alajuela, o los diferentes rincones de nuestra patria Colombiana cuando reciben una porción solidaria del pan partido.

Cuando tantas en nuestras escuelas y colegios encuentran las puertas abiertas para saborear la sabiduría que genera la cultura de la misericordia y se convierten en promotores de justicia y derechos humanos. Cuando somos y hacemos discípulos  formando comunidades cristianas, grupos de vida y experiencia de fe, como en las diócesis y parroquias que hasta quieren llevar el nombre de “misericordia”, porque su impacto llega al corazón y así se quieren identificar.

*  Ejercer misericordia es reconocer aquella presencia de ternura, de acompañamiento de realización de proyectos como otras tantas Basílicas que haría nuestro Fundador y que están siendo signo legible de misericordia, ¿cómo no hacer reconocimiento, diría yo, de aquélla preciosa basílica humano divina y de material, que ha construido la comunidad de Buenaventura en el Barrio Vista Hermosa, con las más humildes tablas y latas de zinc, pero con los corazones más ardientes de esperanza de los desplazados, que superan cualquier obstáculo?.

Hay también una basílica a la misericordia en Agua Blanca, barrio marginado de Cali, cuántas Hijas de la misericordia con sus queridas gentes, construyeron la parroquia en honor a esa Reina que hoy es un taller de promoción humana, sobre todo de mujeres que se arriesgan a dar la vida y se aprestan a una vida más digna, como lo son también las mujeres organizadas en Tulcán, en Aguaytía, en Guatemala, en Urabá, en Cali, en Barranquilla, guarne y pudiéramos decir donde hay una Hija de la Misericordia, allí hay un templo y un altar a la misericordia.

Porque cada acción catequística y de promoción humana es un signo de misericordia que aviva el corazón de los creyentes y no creyentes y es así como quería y describió Miguel Ángel Builes el Carisma de las Hijas de  la Misericordia: “CATEQUESIS, LA MAYOR MISERICORDIA QUE SE PUEDE EJERCER EN EL MUNDO” Cf. Diario, Nov. 1964   , en Cali, en Barranquilla, guarne y pudiéramos decir donde hay una Hija de la Misericordia, allí hay un templo y un altar a la misericordia.

Porque cada acción catequística y de promoción humana es un signo de misericordia que aviva el corazón de los creyentes y no creyentes y es así como quería y describió Miguel Ángel Builes el Carisma de las Hijas de  la Misericordia: “CATEQUESIS, LA MAYOR MISERICORDIA QUE SE PUEDE EJERCER EN EL MUNDO”  Cf. Diario, Nov. 1964

Hna. María del Socorro Arboleda Restrepo

Vicaria General

 

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