TESTIMONIAN LA KOINONÍA

MIREN CÓMO SE AMAN

"Basta que una sola se desconecte de la cadena de amor... para que las obras perezcan. MAB"

El término -Koinonía- es principalmente un intercambio, una comunicación recíproca de vida y de amor entre personas. Es decir, una verdadera comunión. Es comulgar, más que compartir. Comulgar con alguien al nivel mismo de su 'ser' personal, de su interioridad humana y sobrenatural. La comunión implica siempre reciprocidad. La koinonía verdadera es una verdadera amistad. Por eso, se realiza, ante todo, en ese ámbito de intimidad sagrada y de inviolable identidad de la persona, que la Biblia llama 'espíritu' y 'corazón', que es la urdimbre de la persona o, más exactamente, la persona misma, toda entera, pero contemplada desde su máxima interioridad.

A esto nos convocaron como Hijas de Nuestra Señora de las Misericordias, a una vida fraterna en comunión y misericordia cuyo modelo es la VIDA TRINITARIA, de ahí que somos una familia religiosa peculiar; enraizada y fundamentada en relaciones de amor fraterno y misericordioso, que realiza su vocación y se hace signo de reconciliación universal en Cristo, solo en este amor misericordioso, nos reconocerán como discípulas misioneras de la misericordia, cuando se amen entrañablemente.

La koinonía implica una participación activa del creyente -nunca en solitario, sino en unión de los unos con los otros- en la vida del Señor paciente y resucitado. Subraya la dimensión interior de esta comunidad de salvación, pero lleva consigo también un aspecto material, como lo muestra la colecta en favor de los pobres Cf 2 Cor 8, 1 ss. Los cristianos poseen y ponen -en Cristo- todos los bienes en común:

"Esta puesta en común, a la vez material y espiritual, es otra manera de expresar el misterio Paulino del Cuerpo de Cristo, (Místico de Cristo) que el medio más eficaz de salvación es el lazo personal de amor que une a los creyentes con el Dios-Trinidad en el único mediador, Jesucristo... fundamentando la koinonía de manera trascendente en la vida trinitaria, resulta imposible reducirla a una comunidad puramente humana, establecida por un interés personal o por la búsqueda de una meta común".Cf. Misterio de Koinonia y comunión interpersonal

La koinonía de los primeros cristianos de Jerusalén, tal como nos lo describen los Hechos de los Apóstoles, es una realidad compleja y rica, integrada por tres elementos principalmente. Aunque, tal vez, sea mejor hablar de tres dimensiones de la misma realidad:

  • la comunidad de fe y de esperanza en Cristo resucitado y presente, aunque de manera invisible; la expresión máxima de esta comunidad de fe y de esperanza es la 'fracción del pan' y la 'oración'...
  • la unión de los espíritus o comunión de amor fraterno; vivir 'unidos', con 'un mismo espíritu' y tener 'un solo corazón y una sola alma', son las manifestaciones más significativas de esta 'comunión'...
  • la comunicación de bienes, como traducción concreta de esta unión de fe y de amor; lo ponían todo en común, todo estaba a disposición de todos, nadie llamaba 'suyos' a sus bienes y se repartía a cada uno según su necesidad Cf Hech 2, 42-47; 4, 32-37.

Nuestra unión con Cristo nos ayuda a profundizar las relaciones fraternales en clima de sinceridad, delicadeza y discreción que favorezcan la caridad y ayuden a descubrir en nuestras hermanas, mas allá de sus limitaciones, sus virtudes, dones y posibilidades para el bien de la Comunidad. Constituciones, Nº 28

María, modelo acabado de vivencia y animación fraterna, Ella supo hacer de Nazareth, una Comunidad Escuela y Taller de fe, amor;  de encuentro y misericordia; de contemplación, servicio y profecía. Cf. Constituciones Nº 40

Cf. Misterio de Koinonía y comunión interpersonal, Severino-María Alonso, cmf  y Constituciones Hijas de la Misericordia, Capítulo IV.

 

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