San Miguel

RESEÑA BÍBLICA SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Vida de San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel es el más conocido de los siete arcángeles y el más invocado por las personas gracias a su papel de guerrero espiritual. Es considerado el enemigo de Satanás y el ángel de la muerte ya que ofrece a las almas la oportunidad de redimirse antes de morir. Por otro lado, es el guardián de la Iglesia Universal y pesará las almas en una balanza el día del Juicio Final. Bajo las órdenes de San Miguel Arcángel trabajan todos los ángeles para la protección de los hombres, sirviendo de guía a los ejércitos celestiales durante la rebelión de los ángeles llamados ángeles caídos. Con su espada de fuego derrotó a Satanás en la antológica Batalla del cielo siendo reconocido como el gran protector de los cristianos contra las fuerzas del mal.

Milagros de San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel ha aparecido en diversas ocasiones a aquellas personas que invocaron su ayuda. Un caso muy conocido fue en Francia, donde el Señor le encomendó ayudar al rey francés para restaurar la paz y prosperidad en su reino y expulsar a los enemigos de las costas. Se le asoció con la sanación de los enfermos en Frigia, donde es hoy Turquía otorgándole el título de ángel de la sanación a mediados del siglo I. Según la iglesia Ortodoxa el 6 de septiembre se celebra el Milagro de Konia donde los paganos dirigieron un arroyo hacia el santuario de San Miguel para destruirlo. El arcángel rompió la roca con un rayo para salvar el santuario y santificar sus aguas.

San Miguel es uno de los principales ángeles; su nombre era el grito de guerra de los ángeles buenos en la batalla librada en el cielo en contra del enemigo y sus seguidores. Su nombre se encuentra cuatro veces en la Escritura:

(1) Daniel 10,13-21: Gabriel le dice a Daniel, cuando él le pide a Dios que le permita a los judíos volver a Jerusalén: "El Ángel (B.D., príncipe) del Reino de Persia me ha hecho resistencia… pero Miguel, uno de los Primeros Príncipes, ha venido en mi ayuda… Nadie me presta ayuda para esto, excepto Miguel, vuestro Príncipe.”

(2) Daniel 12: el Ángel, hablando del fin del mundo y del Anticristo dice: “En aquel tiempo surgirá Miguel, el gran Príncipe que defiende a los hijos de tu pueblo."

(3) En la epístola católica epístola de San Judas 1,9: “En cambio el arcángel Miguel, cuando altercaba con el  diablo disputándose el cuerpo de  Moisés.” San Judas alude a la antigua tradición judía de una disputa entre San Miguel y Satanás sobre el cuerpo de Moisés, un relato de lo cual también se puede encontrar en el libro apócrifo de la asunción de Moisés (Orígenes, "De principiis", III.2.2). San Miguel escondió la tumba de Moisés; sin embargo Satanás al destaparla, trató de seducir al pueblo judío al pecado  del culto a los héroes. San Miguel también custodia el cuerpo de Eva, de acuerdo a la “Revelación de Moisés” (“Evangelios Apócrifos”, etc., ed. A. Walker, Edimburgo, p.647).

(4) Apocalipsis 12,7: “Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón.” San Juan habla del gran conflicto al final de los tiempos, que refleja también la batalla en el cielo al principio de los tiempos. De acuerdo a los Padres a menudo hay controversia sobre San Miguel en la Escritura donde no se menciona su nombre. Dicen que él era el querubín que estuvo en la puerta del paraíso, “para guardar el camino del árbol de la vida” (Gén. 3,24), el ángel a través de quien Dios publicó el Decálogo para su pueblo escogido, el ángel que se puso en el camino para estorbarle a Balaam (Núm. 22,22 ss.), el ángel que puso en fuga al ejército de Senaquerib (2 Ry. 19,35).

Según estos pasajes bíblicos, la tradición cristiana le da a San Miguel cuatro oficios:

  1. Pelear contra Satanás.
  2. Rescatar las almas de los fieles del poder del enemigo, especialmente a la hora de la muerte.
  3. Ser el campeón del pueblo de Dios: los judíos en la antigua Ley, los cristianos en el Nuevo Testamento; por lo tanto él era el patrón de la Iglesia, y de la orden de caballeros durante la Edad Media.
  4. Llamar de la tierra y traer las almas de los hombres a juicio (signifer S. Michael repraesentet eas in lucam sanctam, Offert. Miss Defunct. "Constituit eum principem super animas suscipiendas", Antiph.  off. Cf. El Pastor de Hermas, III, Simil. 7, 3).

Las opiniones varían en cuanto a su rango en la jerarquía celestial. San Basilio (Hom. de angelis) y otros Padres Griegos, también SalmerónBellarmine, etc., ubican a San Miguel sobre todos los ángeles; dicen que se le llama “arcángel” porque es el príncipe de los demás ángeles. Otros (cf. P. Buenaventura, op. cit.) creen que es el príncipe de los serafines, el primero de los nueve órdenes angélicos. Pero, de acuerdo a Santo Tomás (Summa, Ia:113:3) él es el príncipe del último y más bajo coro, los ángeles. La liturgia romana parece seguir a los Padres Griegos; lo llama Princeps militiae coelestis quem honorificant angelorum cives. El himno del Breviario Mozárabe ubica a San Miguel incluso sobre los veinticuatro ancianos. La liturgia griega lo llama Archistrategos, "general altísimo" (cf. Menaea, 8 nov. y 6 sept.).

“Hoy pontifico en honor de San Miguel, le encarezco promover vocaciones y ayudarme en la empresa de mis Hijas de la Misericordia de quien será patrono principal”  “Que el Arcángel querido nos ayude, nos guíe, nos preste su ayuda” P. F.

Esta Delegación, lleva por patrono, al Arcángel San Miguel, protector y custodio de las causas de Dios; "él hijitas les ayude a cumplir su misión de proteger la vida de Dios en Ustedes y la aquellos que Dios les confíe". Su bondad, es tan grande como su poder. Bajo sus órdenes, todos los ángeles trabajan por la protección de los hombres. Preguntémonos: ¿nos empeñamos tanto como él en la salvación de quienes se nos confían?

La liturgia nos presenta a San Miguel como el que lleva el incienso y está de pie ante el altar como nuestro intercesor y portador de las oraciones de la Iglesia ante el Trono de Dios.  Nos acompaña a librar la batalla que a la hora de la muerte, para no caer en tentación, en desesperanza o falta de reconciliación con Dios, en ese momento San Miguel, está a nuestro lado, defendiéndonos. San Miguel preside el culto de adoración que se rinde al Altísimo y ofrece a Dios las oraciones de los fieles simbolizadas por el incienso que se eleva ante el altar.

Por Delegación de la Superiora General la anima y acompaña la Hna. Liliana Paneso desde Guatemala.  La conforman las Comunidades de Vida que hacen presencia evangelizadora en: Pacora, Panamá; Alajuela, costa Rica y Livingston, Guatemala.

El nombre de Miguel, nos invita a darle honor, pues es un clamor de entusiasmo y fidelidad que significa: "Quién como Dios". Satanás tiembla al escuchar su nombre, ya que le recuerda el grito de noble protesta que este arcángel manifestó cuando se rebelaron los ángeles. Miguel manifestó su fortaleza y poder cuando peleó la gran batalla en el cielo. Por su celo y fidelidad a Dios gran parte de la corte celestial se mantuvo en fidelidad y obediencia. Con este capitán de la milicia de Dios, luchemos en el combate espiritual que libramos contra las fuerzas del maligno y encomendemos a su protección, la Iglesia, la Congregación, la Delegación y el Proyecto de Vida de cada Hija de la Misericordia.

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