VENGAN A ESTAR CONMIGO

EN COMUNIDAD, RETIRÉMONOS CON JESUS

DESCANSAR-RECARGARVengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco. Porque era tanta la gente que iba y venia, que no tenían tiempo ni para comer. Marcos 6, 30-34

 

Mensual un día completo y anualmente por espacio de seis días, es justo y bueno retirarse con Jesús y en Comunidad a descansar y a recargar con El, nuestras fuerzas espirituales.  Estar a solas con el Maestro, contarle cómo nos ha ido en la misión y como hemos regresado de ella,  escucharlo a Él, y sentir que en verdad se alegra de lo que somos y hacemos y descubrir que Él siente compasión de nuestras fatigas y de las de la muchedumbre, es consolador. Durante este año 2019, el la Madre Yolanda Salas Pacheco Animadora General y su Consejeras, nos invita a vivir el Retiro anual en las Comunidades de Vida.

Convocatoria Retiro anual

El Papa Francisco no recuerda que en este Evangelio, Jesús siente compasión por muchedumbre, pero también por los apóstoles.  Ellos después de la experiencia de la misión, vienen contentos pero cansados. Y Jesús lleno de comprensión quiere darles un poco de alivio. Entonces les lleva a aparte, un lugar apartado para que puedan reposarse un poco. “Muchos entretanto los vieron partir y entendieron... y los anticiparon”.

El evangelista nos ofrece una imagen de Jesús de particular intensidad, 'fotografiando' por  decirlo así sus ojos y recogiendo los sentimientos de su corazón. Dice así el evangelista: “Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato”. Retomemos los tres verbos de este sugestivo fotograma: ver, tener compasión, enseñar. Los podemos llamar los 'verbos del Pastor'.

El verbo griego que emplean los evangelistas es muy fuerte y significa, literalmente, "sentir ternura por alguien", "conmoverse las entrañas de compasión por una persona". ¡Qué hermosos y sublimes los sentimientos de nuestro Señor! Pero no son sentimientos vacíos y estériles, sino que lo lleva a la acción y a buscar soluciones concretas para aliviar esas necesidades. En el primer caso, la compasión empuja a Jesús a mandar a sus apóstoles a la misión; y en los otros dos, le lleva a hacer numerosas curaciones y a saciar el hambre de toda esa pobre gente, signos externos de lo que estaba realizando en el alma de aquellas personas.

Marcos nos presenta a nuestro Señor entregándose sin descanso, en cuerpo y alma, a la predicación y a la enseñanza de las multitudes: "y enseguida -nos dice el evangelista- se puso a enseñarles con calma". ¡Qué gran corazón de Jesús! ¡Qué bondad de Pastor, qué ternura de Padre, qué delicadeza de Amigo! Si así de generoso y de misericordioso es nuestro Señor, ¿quién tendrá miedo de acercarse a El?  Con entusiasmo aceptemos esta invitación a nuestro Retiro Anual.

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