ESPÍRITU DEL FUNDADOR

DESEO ARDIENTE DE SANTIDAD

Un gran sueño impulsó al Venerable Obispo Miguel Ángel Builes, nuestro Fundador,  “Ser Santo, ser perfecto y misericordioso, como el Padre Dios, este era su gran plan y el que le trazara a sus hijos e hijas:  ¿Y cómo lograrlo? Por la negaciòn de sí mismo; por la toma amorosa de la cruz y por un radical seguimiento de Jesús. Este anhelo de Santidad lo identificó durante toda su vida y obrar como padre y pastor del Pueblo de Dios y muy especialmente en misión de fundador de Institutos misioneros y evangelizadores, este don ha sido legado a su Diócesis, Santa Rosa de Osos y a sus hijos e hijas espirituales.

Vivió una profunda amistad y comunión con Dios, con sus hermanos y su amada Iglesia.  De esta íntima amistad con Dios, surge la fecundidad de vida, así es reconocido por propios y ajenos.  Recientemente, su Santidad el Papa Francisco declara por Decreto a través de la Congregación para las Causas de los Santos que de él, "Constan las virtudes teologales de Fe, Esperanza y Caridad tanto para con Dios como para con el prójimo, de igual manera,las virtudes cardinales de: Prudencia, Justicia, Templanza y Fortaleza que entre muchas otras, fueron vividas en grado heróico. Su existencia, como fruto de la Vida en el Espíritu y en fidelidad al único programa marcado por el sermón de la montaña, lo hizo un Obispo con olor a oveja y en contracorriente al espíritu mundano, así lo deseaba para él, sus hijos e hijas:

“Este servidor, mis Javieres y mis hijas sólo podremos llegar en breve a la Santidad: Si la deseamos ardientemente; Si nos entregamos del todo; Si acomodamos nuestra vida a este deseo y entrega total sólo por amor; Si al sentirnos pecadores, no desconfiamos y nos arrojamos en los brazos de la misericordia de Dios con absoluta confianza.  (Diario 28/10/50).

Confrontemos brevemente su vida y obra con el Sermón de la Montaña, aceptemos igualmente su invitación para escuchar y seguir al Maestro Jesús quien nos desafía e interpela como discìpulos santos, felices y misioneros con una vida contracorriente.

  • “Felices los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos”: Constamos que el Venerable Obispo Miguel Ángel Builes G. fue un hombre pobre, sencillo, desprendido, abandonado a la Providencia de Dios, austero y como Jesucristo, despojado, que compartió su vida con los más pobres y desposeídos por lo que afirmamos: Este pobre de espíritu, es santo, pues fue pobre de corazón.
  • “Felices los mansos,  porque heredarán la tierra“: ¿Quién desconoce el amor especialmente a sus enemigos; con mansedumbre corrigió y defendió los intereses de Dios y la Iglesia? De él aprendimos a odiar el pecado y amar con misericordia al pecador. De él decimos: es Santo, por su humilde  mansedumbre, al hacer lema de su vida episcopal: “He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe” (II Timoteo 4, 7) Este profeta del acontecer nacional y mundial, es santo, pues actuó siempre con humilde mansedumbre”
  • “Felices los que lloran porque ellos serán consolados”: Nadie tan sensible, cercano y solidario como Monseñor Builes, él lloró con quien lloraba, habló por quienes no tenían voz, reclamó los derechos fundamentales de los más vulnerables: niños, minorías campesinos, indígenas y comunidades afrodescendientes. Se comprometió con su desarrollo y promoción humana y evangelizadora, fundó incontables escuelas, colegios, abrió carreteras, promovió puentes y vías de acceso. No solo lo hizo, enseñó a sus hijos e hijas a compartir, a socorrer y aliviar el sufrimiento ajeno: Monseñor es Santo, vivió para consolar a sus hermanos.
  • “Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados”: ¿Quién desconoce su hambre y sed por amar y dar Gloria a Dios?; su vehemente sed al rogar a Dios le diera miles y miles de hijos Misioneros y Evangelizadores pero, Santos que saciaran el hambre y miseria de sus hermanos más pobres de las laderas de los ríos y costas? (Diario 7/10/38; 20/5/63) Miguel Ángel Builes dedicó su existencia a socorrer al oprimido, a proteger el derecho de huérfanos y las viudas, a anunciar con pasión la Buena Nueva de la Salvación, misión que legó a sus hijos diocesanos y de los Institutos. (Isaías 1, 17,)   Este sediento y hambriento de justicia, es Santo, como pocos pastores, sintió el rigor del hambre y sed de justicia de los más pobres y necesitados.
  • “Felices los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”: Al adentrarse en su Diario y legado espiritual, se avizora un “Pastor y Fundador misericordiado y misericordioso; perdonado y que perdona a sus perseguidores. Amó entrañablemente a la Iglesia y la enriqueció por misericordia con ricos carismas misioneros y evangelizadores. Su gran amor a María, Madre de Misericordia, hizo que su última fundación, las -Hijas de la Misericordia-,  fueran mujeres consagradas que por oficio, ejercieran la mayor misericordia que pueda existir en el mundo: “Amar y servir a la Adorable persona de Jesucristo, rostro misericordioso del Padre”. Este incansable Fundador es santo, al abrirse y ejercer misericordia.
  • Felices los de corazón limpios, porque ellos verán a Dios” ¿Quién duda que su vida se distinguiera por la limpieza y sencillez de corazón, su amor a Dios y a los hermanos lo convirtieron en un hombre profundamente carismático, alegre y misionero; sus fieles diocesanos e hijos espirituales lo amaron por su extraordinaria cercanía y su paternal sabiduría para animarlos y pastorearlos. Este incomparable padre y amigo, fue un Pastor con olor a oveja, un hombre cercano y paternal, un auténtico maestro y amigo que hizo creíble el evangelio del amor y la misericordia, como lo corrobora el Cardenal Angelus Amato, (Prefecto para la Causa de los Santos). Este paternal Obispo es Santo, pues mantuvo un corazón limpio y desprendido de todo apego que manchara el amor.
  • “Felices los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”: Le conocemos también como profeta que trabajó por la paz, al asumir con gran pasión: la Gloria y defensa de Dios y la salvación de sus hermanos. Gastó su existencia en una intensa actividad apostólica y misionera, experiencia que le atrajo muchos gozos, y no pocos sufrimientos, calumnias y persecuciones que se han prolongan en el tiempo.  Así lo asevera Monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, Vice-postulador de su causa: “esta realidad, no lo desanimó, su sólida vida espiritual lo hizo aceptar cada situación como una gracia para adherirse cada vez más a la voluntad de Dios”. Este artesano de la paz evangélica, es santo por lo que asumió con fortaleza a semejanza Jesucristo, los retos una vida ofrendada a la Gloria de Dios y por la paz de sus hermanos.
  • “Felices los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos”: Muchos testimonios registrados en su Diario (1938 y 1948…) al denunciar el deplorable estado en el Gobierno Nacional y los corruptos tenían sumidos a gran parte de los pueblos indígenas, afro-descendientes y campesinos. Esto lo lleva a rogar vehemente a Dios: “…Regálame 800 Seminaristas, un millón javerianos y 100 mil misioneras santos, con ellos, cambiaría este deplorable estado de cosas…” esto, le acarreó no pocas calumnias,  odios y resentimientos hasta nuestros días. Vivió y practicó el mandamiento del amor  en las obras de misericordia, anunció sin temor, el Reino de Justicia y paz para todos. Este Obispo perseguido a causa de la Justicia, es santo, pues aceptó el camino del evangelio a pesar de las persecuciones e incomprensiones que le acarrearían.

“Recordar con gratitud el pasado vivir con pasión el presente  y abrirnos con confianza al futuro”.

Papa Francisco

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